Viaje: Fuengirola. Sol, arena y relax

He pasado unos días en Fuengirola con la familia de Fran disfrutando de la playa y comiendo mucho. Es la primera vez que visito Málaga y me ...

He pasado unos días en Fuengirola con la familia de Fran disfrutando de la playa y comiendo mucho. Es la primera vez que visito Málaga y me ha encantado, de hecho me he quedado con ganas de ver más... Espero poder volver pronto. Este año he cambiado las Medievales por la playa, porque, bueno, llevo toda la vida viéndolas y van a seguir el año que viene. Cambiar de aires nunca está mal y más si te dan la oportunidad de conocer un sitio al que no habías ido (ademas ya sabéis lo que me gusta viajar).


Llegué el sábado después de pasar una semana en Sevilla muriendo de calor y deseando tumbarme en la arena con a brisa del mar. La playa estaba a tiro de piedra del apartamento, un sueño vamos. Lo digo porque desde mi ventana en Sevilla veo edificios y sí, un trocito de río. En Cortegana campo. Así que me encantó tener como vistas el mar.

Lo que más he hecho ha sido tomar el sol, porque después de que las olas me revolcasen unas cuantas veces y pagar la novatada, me quedé satisfecha de agua para todo el viaje. Yo es que soy más del mar en calma que de las olas salvajes. Bueno eso y jugar con los primos de Fran, que son mis mejores amigos. La verdad es que me lo he pasado genial y me he divertido mucho con ellos en la playa. Hemos comido patatas y bebido Coca-cola, volado aviones de corcho, jugado a las cartas (perdí), discutido sobre el clásico, dormido la siesta en las tumbonas, sacado mil fotos, hecho cabañas con toallas... y todas las cosas típicas de playa que se hacen con la familia.

Para no extrañar mucho las Medievales subimos al castillo de Fuengirola donde había un festival de Food Truck y aunque tenía unas vistas muy buenas, el castillo de mi pueblo es más bonito. Lo tenía que decir. Pero la verdad es que el sitio era muy chulo, el castillo, el mar, la puesta de sol y música en directo.

También visitamos la playa de Bil Bil en Benalmádena que es muy bonita y donde Fran me hizo unas fotos increíbles. Está llena de palmeras y de vegetación, y a ver, no es el caribe, pero es muy chula. A veces tenemos lugares cerca geniales y suspiramos por los que están a miles de kilómetros de nosotros.


Aunque, siendo sincera del todo, lo mejor del viaje no ha sido la playa, sino la comida. Hay muchas cosas que me gustan, pero pocas tanto como comer bien y he descubierto dos sitios allí que son una maravilla. Los recomiendo muchísimo. El primero, San Chocolate una cafetería pre-ci-o-sa, con una carta que me volvió loca y de la que me hubiese pedido todo. Fran me conoce bien y sabe que la combinación de sitio guay más tartas me enamora. Me encanta ir a merendar y me comí una tarta de zanahoria con un batido de frutos del bosque que... sin palabras. Quiero volver ya; Y el segundo, un sitio de curry japones (Curry-Ya) buenísimo, donde me tomé una soda típica japonesa y me sentí como si estuviera dentro de un anime. Muy friki y muy chulo.


Fuengirola tiene una playa estupenda, buena compañía y buena comida, ¿qué más se puede pedir? Con eso lo digo todo. Esta moderna (de pueblo) se despide una semana más.


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