Opinión: Emily en París no es Sexo en Nueva York

  Emily en París se ha vendido como la nueva Sexo en Nueva York y para mí nada más lejos de la realidad. La serie va de cliché en cliché y n...

 Emily en París se ha vendido como la nueva Sexo en Nueva York y para mí nada más lejos de la realidad. La serie va de cliché en cliché y no inicia ninguna conversación que merezca la pena. Solo cae en tópicos, menciona algún tema de actualidad, pero no profundiza en nada.


Para la serie los franceses, y en general los europeos, son personas que solo se dedican a fumar y fumar, tal cual. Fuman incluso en el trabajo cosa que lleva años sin estar permitida. De hecho, la mayoría de los personajes se saltan las comidas que sustituyen fumando… Además, se les presenta como personas hedonistas, que no quieren trabajar, que son bordes y que están de algún modo obsesionados con el sexo ¿En serio no había otra forma de retratarlos que no fuese a través de estereotipos? No soy francesa y me da un poco igual, pero me parece un retrato muy simplista de su cultura y su sociedad. Vaya, que no me quiero ni imaginar como hubiese sido la serie si la ambientación hubiese sido en España. Topicazo, tras topicazo.

La serie trata de una chica que se tiene que ir a trabajar un año a París desde Chicago. Ella no sabe francés porque en principio no iba a ser ella la encargada de ese trabajo, casualmente casi todo el mundo con el que se cruza habla y entiende un perfecto inglés…


No es bien recibida en la empresa, la insultan, la ningunean y por algún motivo que no llego a comprender su jefa la odia muchísimo sin conocerla ni si quiera. Que la justificación a esto sea que los franceses son bordes, es el argumento más estúpido que he visto nunca.

Emily va a allí porque su empresa ha comprado Savoir (dónde trabaja) y la mandan sus jefes allí, vaya que no se va porque quiere. Así que no entiendo el odio que hay hacia ella y todo lo que dice. A ver, si no querían a americanos en su empresa pues que no la hubiesen vendido o fusionado con la estadounidense. Y si tienen problemas pues que hablen con los jefes de la chica, al fin y al cabo, ella es una mandada.

Por otro lado, la culpan de todo lo malo que pasa, aunque no sea culpa suya y luego cuando lo arregla tampoco se lo reconocen, ni le dan las gracias, nada… Su jefa la odia porque sí y punto. Y mira, si a lo largo de la serie se justificase de alguna forma, como que ve una amenaza en el potencial de la chica, o que está celosa o no sé porque tampoco se me ocurre nada, pues todavía tendría un pase. En serio, es que no puede ser más cliché eso de que tu jefa sea una cabrona y te odie o trata de sabotearte porque sí. Pensé que estábamos superando esa tontería de establecer rivalidades absurdas entre chicas. Porque ojo, eso solo le pasa a Emily con su jefa. El resto de los hombres la escuchan, le prestan atención y por supuesto tratan de acostarse con ella…



A pesar de lo mal que Sylvie la trata a Emlily le da igual y sigue y sigue y sigue intentando hacerse su amiga, se preocupa por ella, la invita a salir, a comer, le lleva flores. Es increíble lo cansina que es. No entiendo porque han hecho al personaje así, con esa necesidad constante de aprobación. No le afecta para nada que la otra la trate fatal, ella sigue sonriendo y siendo encantadora.

Por supuesto, todo es muy predecible en la serie. Todos los tíos a su alrededor quieren acostarse con ella, todos tratan de seducirla y pasan cosas tan inverosímiles como que uno de ellos vaya a recogerla en su yate para dar un paseo por el Senna… Increíble.

Pero mira Carrie compraba manolos a todas horas con un sueldo de columnista, eso también era muy inverosímil. Al menos en la serie se discutían cosas serias, se hablaba de la sexualidad, de la libertad de las mujeres, de temas que para la época eran incluso más escandalosos y que aun hoy están a la orden del día.


Es que en Emily en París ni si quiera se muestra bien el mundo de las redes sociales y los influencers, a parte de hacer una parodia estúpida de ellos en un capítulo. Para mí pierden muchas oportunidades de contar algo de verdad, como el capítulo en que hablan sobre la línea que hay entre sexy y sexista. Es todo muy por encima, muy light, muy… simple. Ringard como ellos dicen.

Es un producto que puede servir para entretener. Es verdad que muestra ropa bonita, aunque ni por asomo se acerca a lo que fue Sexo en Nueva York en el tema vestuario. Los looks de Carrie fueron, son y serán icónicos y estos se olvidan muy, muy rápido. 


Supongo que si no tienes nada que ver… pero ni si quiera si te apetece algo ligero, porque a mí hay cosas que me han irritado demasiado, que me sacaban demasiado de la trama, que me hacían sentirme incómoda viéndola. Vaya que si quieres ver moda, tramas entretenidas y personajes complejos e interesantes, yo te recomiendo cien veces más Sexo en Nueva York.

Un desperdicio de algo que podría haber sido muy interesante.

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